domingo, 21 de enero de 2018

Réquiem al cierre de La Buerta / Raúl Arturo González H

                                                  Fotografía de Raúl González


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Ciudad mutante

En la soledad agobiante de
calles mudas
solo brota de una isla
placidez y ensueño
allí Baco con su índice
todo lo trasforma
nadie sale libre de su
encuentro
risas entre ritmos
vuelan y palabras
susurrantes se clavan
como espinas
hay jolgorio
y también aprisionan
las horas mudas
Nada salva lo aniquilado
         Como en una pantalla
         la vida rueda
         por las ventanas de este aposento
         de la noche
         ahora silenciado y
         seco
         ciego ante la vida
         flotan paraísos perdidos
         de sueños inconclusos
         Oscuro vacío
¿A dónde morarán los aulladores de la soledad?
¿Y los sedientos de la inmovilidad y el silencio?
¿A dónde dirigirá Baco su dedo?
¿Dónde calmarán su sed los  lobos de la noche?
¿Quién los acogerá?
¿Y lunas y soles y divas investidas de luces
incandescentes dónde anidarán?
¿Qué será de esta tormenta sin su Paraíso?
¿Cuál será el destino de las aves pasajera?
Todo se evapora
como pesadilla
sin fin
lanzados por la borrasca
mueren poetas y escritores
emigrantes de la noche
y la vida continúa
¿A dónde irás viento?
Vana soledad…

                                                                       


                                                                       Raúl Arturo González H
                      9/01/2018
                                                                    Réquiem al cierre de La Buerta
                                 6 de enero de 2018)



sábado, 20 de enero de 2018

Mecánica Celeste



Mecánica Celeste

Víctor Bustamante

Mecánica Celeste de Óscar González, Fabián Castaño y Óscar Palomino es otra de las revistas literarias de Medellín. Y es una puesta en escena de otras indagaciones. Hay unos textos cortos del siempre desconocido y algo misterioso Robert Walser con su paso inaudito por sanatorios y su escritura diminuta. Un rescate del gran poeta venezolano Rafael Cadenas con este aforismo lapidario: “Al hombre de hoy solo se le puede hablar desde el desengaño”.

Además la portada está dedicada al dibujante Javier Berrio que con su tinta china y su talento ha creado un mundo muy peculiar, ya que desde los frascos de esa tinta con su magia convierte, o mejor saca, excava del líquido milenario sus creaciones  inauditas como si una suerte de neo Arcimboldo de la tecnología sacudiera las bases del dibujo para traer su mundo peculiar que, entre piezas mecánicas, entre escalas sin fin, entre cotas de guerrero, con armaduras llenas de misterio deja percibir  unos ojos que son los del dibujante que nos espían mientras miramos su precisión y su búsqueda, lejos del oasis de los paisajes de primera mano.

En este rescate de lecturas hay unos relatos de Sergio González, que no solo sorprende por la minuciosidad de su mirar el mundo, sino de sus pinturas. Unas reflexiones del escritor chino Gao Xingjian sitúan la misión del escritor como persona que debe escribir solo para exponer su verdad lejos de lo mediático. También la revista le hace un reconocimiento a un escritor fuera de todo circuito comercial en la Medellín de turistas no solo de la poesía, de la escritura, de los premios literarios que nunca consagran nunca a un gran escritor, sino la fantasía de algunos plumíferos de turno. Hablo de Darío Restrepo que ha abierto una fisura en la literatura nuestra para hablar y herir espacios de los cuales no se habla, me refiero a lo erótico.

En síntesis Mecánica Celeste entrega una presencia de lecturas recobradas, y, sobre todo, la presencia de sus creadores: Oscar Gonzalez, Fabián Castaño y Óscar Palomino.

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Manifiesto



Existe sin duda en el espíritu una especie de mecánica celeste, de la cual no es preciso avergonzarse, sino por el contrario obtener el partido más glorioso, como hace el médico con la mecánica del cuerpo.
Charles Baudelaire

Con y por medio de lo que hemos llamado Mecánica Celeste, nos proponemos una intervención y una mediación desde el arte, involucrando todas las artes en esta estructura; intervención en la realidad, mediación con lo irreal; intervención en lo racional, mediación desde lo irracional o lo instintivo. Buscamos el sueño que no se hace realidad. Tendemos hacia lo insólito porque consideramos que lo nuevo está todavía por ser extraído de la naturaleza y de la realidad, de nosotros mismos. Tensionamos los contrarios para descubrir lo nuevo. Tenemos sensaciones tormentosas y otras turbulencias indeterminables que son las que vaciaremos en la Mecánica Celeste. Concebimos la duda como elemento de provocación sobre las certezas incontrovertibles. Cada vez hacemos del ruido nuestro contradictor. Totalizamos el conocimiento desde lo nómada, somos nómadas del conocimiento. Nuestro movimiento es de hélices. Nuestro instinto estético es relacional, ecléctico o no lo es. No es necesario concretarlo. Nos movemos tendenciosa e intencionalmente hacia la construcción de lo que llamamos Construcción de Masa Tentacular de Sentido (CMTS), desde la observación obsesiva de los incidentes. Todo tiene una causa, y todo lo hacemos hacia y desde la causalidad. Y la mixtura o nexo de lo uno y lo otro, lleva hacia una estética inexorable, indeleble, a los sentidos.  Es así. No tenemos destino, lo fabricamos. Y lo nuevo es en la medida en que lo es para cada uno de nosotros como resultado de su irritación e ironía. Oxidamos la realidad hacia una nueva realidad de las tensiones irreductibles. Y hacemos inmersión en el símbolo como elemento que resuelve en su transparencia luminosa y crítica, la invención. Todo cabe aquí desde el arte. Buscamos tener hélices de heliconias. No es más ni menos de lo que se ha hecho ni lo que haremos, no lo medimos, sino que lo hacemos.  Buscamos en el exceso, la medida y así haremos esta intervención y mediación que hemos llamado y nos ha llamado: Mecánica Celeste.


martes, 16 de enero de 2018

El Centro de Medellín, corazón de ciudad / Luisa Vergara



El Centro de Medellín, corazón de ciudad

Luisa Vergara

No se trata de ignorar la complejidad de muchas de las situaciones que hacen del Centro un lugar conflictivo resultado del abandono estatal que ha vivido durante décadas. Lo conocemos, o al menos soy muy consciente de esto. Si una Administración que ha permito a los comerciantes devorar los edificios de carácter patrimonial, que ha puesto el desarrollo vial por encima del ambiental y de una verdadera infraestructura para el disfrute del peatón y de quienes nos movilizamos en bicicleta. Una Administración que no ha sabido plantear una solución a largo plazo para organizar el comercio informal que invade los andenes y calles peatonales. Lo sabemos, es imposible ignorar esta situación, que lastimosamente configura el paisaje más evidente del Centro. Y justo por esto, es que nos negamos a abandonarlo, a dejar de visitarlo y vivirlo, nos negamos a ignorar el valor de muchos lugares, desde calles emblemáticas, parques, bares, teatros, restaurantes, salas de exposición, que solo tienen sentido si las habitamos y creemos en el ideal que cada uno de esos lugares tiene para seguir presente y desde sus programas y proyectos rehabilitar el Centro.

Claro que la Administración tiene una gran deuda con este, el corazón de la ciudad, y no podemos desconocer que se ha vuelto la mirada hacia el Centro, y que por fin se está haciendo una gran inversión para transformar algunas de las zonas más alteradas por el mismo abandono. No pretendo ahora defenderla, pero creo en muchas de las personas que hacen parte de los proyectos urbanísticos que se ejecutan actualmente, y sus intenciones si son las de devolverle al Centro, la vitalidad y amabilidad que por mucho tiempo no había tenido. Claro que siempre hay un poco de desconfianza respecto a estos proyectos, pero al menos, y después de muchos años, siento que para la Administración el Centro volvió a existir, aunque claro que ya es tarde para muchos lugares de importancia histórica que casi desaparecieron.

Mientras tanto podemos hacerle veeduría a estos proyectos, podemos denunciar las irregularidades de las que tengamos conocimiento. Con el tema de patrimonio arquitectónico. Solo basta con visitar la curaduría que a través de ese famoso y despiadado letrero amarillo colgado en la fachada de algún edificio informa el tipo de intervención que sobre este se ejecutará, y de esta forma revisar si dicha intervención cumple con lo que dicta la normativa. Así sucedió, por ejemplo, con el Edificio Víctor de la Oficina de arquitectura H.M Rodríguez e hijos en Boyacá entre Bolívar y Carabobo, donde gracias a dos ciudadanos, amantes del Centro que solo haciendo esta gestión lograron que se suspendiera dicha intervención ya que dejaron en evidencia la falta del visto bueno del Ministerio de Cultura, el cumplimiento de la resolución 2236 del 2008, sobre las zonas de influencia de los polígonos culturales en este caso el de la Veracruz.

De la misma forma sucede con la casa de Pastor Restrepo en el Parque de Bolívar, donde la construcción de unos locales comerciales en el sitio original del patio de la casa, llamó la atención de varias personas que, consultando sobre este caso, se dieron cuenta que tal intervención no contaba con licencia de construcción, y ahora ya se han puesto varias demandas esperando que así se haga respetar su condición de bien de interés cultural, con declaratoria desde 1991.

Podemos seguir hablando de lo mal que está el Centro, pero así nada cambiará. Volvamos a reivindicar el valor de muchos lugares, personajes y edificios a través de la escritura, descubriendo la historia que da sentido a la conservación de estos. Ya muchos escritores de la ciudad lo hacen, vamos a leerlos y a conocer más de nuestra historia. Si queremos pasar a un plano más práctico frente a violaciones de normativas, pues tenemos las herramientas jurídicas para denunciarlas, y si tanto amamos el Centro y la ciudad, pues también tenemos la movilización, los encuentros sociales, políticos y festivos en la calle o en un parque; ese acto poderoso de unión para demostrar nuestra firme intención de hacer respetar y seguir disfrutando el Centro.

Y yo sí creo, puede que de una forma muy romántica, que a pesar de todos sus avatares, el Centro es agradable y provoca andarlo. Para muchos, ese caótico lugar, es donde mejor se expresa la intención de volver a sentir la calle. Allí he visto el mejor cine, las mejores obras de teatro, donde he podido disfrutar increíbles conciertos. Allá está el murito, el parque o el andén donde me parcho con mis amigas, allá están los bares que me han dado la mejor música. Allá están mis edificios favoritos, con su arquitectura gloriosa de tiempos pasados. Allá he conocido las historias más tristes y divertidas, los rostros más humildes y luchadores. El Centro me ha mostrado lo mejor y lo peor de las personas, es la dosis de realidad que me ha despertado para hacerme sentir más sensible frente a la ciudad, para hacerme entender que desde cualquier ámbito podemos hacer algo para que el Centro viva.
                                                                                                                        

domingo, 14 de enero de 2018

Punto seguido / Víctor Bustamante





Punto seguido


Víctor Bustamante


Cada que sale una revista de literatura expresa en sí misma una aventura literaria, ya que ella, su viaje, empieza desde la selección de sus colaboradores, hasta la manera en que la revista viaja de mano en mano o se marcha por correo a países distantes en búsqueda de sus lectores. Una revista irradia la poesía de su momento, una revista es un mensaje que un grupo de personas envía al azar, y también al río del tiempo que le da, otorga su valor; ser parte de una gran tradición de escritores, poetas, ensayistas, donde se inscriben y buscan su lugar también sus autores. Por esa razón una revista posee un gran significado, es la portadora de esos mensajes, de esas reflexiones que cuando la miramos, ya sea en su momento o muchísimo más tarde, dan la idea del grado de amor por la escritura, por la poesía, y además de la cercanía entre un quehacer literario, que es la llama viva de una expresión creadora y la necesidad de expresarse.

De ahí que lo primero que ocurre cuando se tiene en las manos a Punto Seguido es esa particularidad que la hace apreciable, su diseño. Y es que los collages de ambas portadas, de Amirah Gazel y John Sosa, nos disponen a mirarlos un rato, un buen rato, a pensarlos, debido a que un collage trae la disolución de algo anterior para dominar un todo en el presente en que otro autor haya recogido esos materiales y les dé su forma, su peculiaridad. O sea, este diseño, que luego se notará en el interior de la revista nos asume, así como su diseñadora, Adriana Lopera Sierra, entrega su creatividad. De ahí que en esa síntesis de diseño, collages y sobre todo la palabra, la poesía y el ensayo, se encuentran en toda su dimensión lejos de la caducidad de lo mismo, porque entre la tipografía y los diversos tipos de letras la palabra está aún más presente. Ya sabemos que la tipografía fue elaborada para representar un tipo de letras que expresa el habla.

Hay una cara presencia en el texto sobre José Manuel Freidel escrito por Omar Castillo, lo infiero por la necesidad de que la memoria del teatrero no se pierda, así Omar nos da además con un bello poema la cercanía con el autor de teatro fatalmente asesinado.

John Sosa embrujado por León de Greiff y también por su certeza poética nos entrega un puñado de poemas musicalizados, “Láudanos de ukelele”, siempre he esperado un libro de poemas de John. Leo en desorden, encuentro un poema de Víctor Raúl Jaramillo, “El eco de las piedras”, donde el erotismo y la naturaleza, la magia y el destello indican la vitalidad de su autor. Carlos Bedoya realiza una anotación sobre Bob Dylan, con la traducción de un poema debida a Carlos Ortega, pero releo mejor sus propios poemas donde Thelonius entrega su presencia, y un tango lacera la noche. Así es la revista Punto Seguido, un encuentro entre amigos, no solo en la calle bordeando una copa de licor, sino un diálogo permanente cn sus creaciones. Por supuesto que Óscar González también entrega su nota creativa, “Por qué no fuiste a.. “, eso sí con cierta acedia que a veces lo define en su lejanía. Isabel Cristina Bustamante continúa ese dialogo con sus poemas, “Nómada en la cicatrices”, donde un verso, La boca solo sabe a saliva, me sorprende por la significación en su alejamiento o es una provocación. No faltan unos párrafos de Luis Fernando Cuartas sobre su libro, En la calle no calle, donde el poeta narra sus vivencias en sus caminadas por Aranjuez.

Pero también hay diversos textos sobre Silvia Plath, poemas del grupo Opium de Argentina, que nos recuerdan como una buena lectura de Punto Seguido nos mantiene alerta.



sábado, 13 de enero de 2018

LOS MALDITOS /de Víctor Bustamante / Carlos Alfonso Rodríguez


                                   Fotografía de Raúl González



LOS MALDITOS de Víctor Bustamante

Carlos Alfonso Rodríguez

Repitiendo el título del antiquísimo libro de Paul Verlaine, en donde antóloga a sus amigos poetas. Víctor Bustamante publica Los malditos, una crónica generacional, un testimonio de varios personajes de la ciudad de Medellín, algunos afortunados y otros desafortunados.

Un documento en donde el autor muestra un humor corrosivo, desternillante y descachalandrado. Es en verdad una sucesión de personajes, pero es evidente que destacan unos más que otros. Por ejemplo, es notoria la presencia de un librero que ha trabajado por varias décadas dentro de la universidad; pero que por extrañas circunstancias, denuncias, manejos turbios e insolencias es expulsado de ese recinto universitario para reubicarse en las afueras de la ciudad universitaria. Y finalmente instalarse en un local formal frente a la Universidad de Antioquia.

El viejo librero hizo amistad con estudiantes y profesores universitarios, algunos de los cuales se le asociaron en varias aventuras comerciales o emprendimientos, uno de ellos terminó como socio, mecenas y compañero de tertulias.

Con la presencia del librero, el cronista de su época y su tiempo, elabora un relato vivo de un personaje de la cultura popular latinoamericana, en franco estado de extinción: El vendedor de libros de viejo. Pero el personaje en mención aparece en acción a los treinta años, quiere decir que nada de lo anterior es contado ni narrado.

El viejo librero de Los malditos de Bustamante, sabe meter sus barbas y pelos como gestor cultural, mecenas de autores marginales, editor de revistas poéticas, patrocinador de festivales y publicista de los mismos autores en un programa de radio llamado Defensa de la palabra, en donde el tono irreverente, desenfadado e informal del director, genera que los colaboradores se permitieran ataques, mofas y desplantes hacia algunos invitados, quienes a su vez después del programa le lanzaban amenazas, lisuras y amedrentamientos.(A propósito, del programa de radio que se canceló hace varios años, no se aclara cada uno de los motivos reales por lo cual fue levantado de la emisora de la Universidad de Antioquia, luego de ese hecho El hamaquero cayó en una depresión de la que hasta el sol de hoy no se ha repuesto).

El viejo librero que es un seductor profesional de adolescentes extraviadas, a quienes le tiende la idea que se encuentra realizando algunos proyectos culturales, que en verdad son grandes pretextos para tener cerca a las adolescentes: contemplarlas, mirarlas y amarlas en silencio; porque en realidad es un calentador a tiempo completo y un termo crónico.

El personaje bukowskiano es un *mitómano profesional al que le fascinan los chismes, chascarrillos y mentiras. El viejo librero es un pésimo lector, camina día y noche con una lupa; es más bien un comerciante de libros baratos, compra libros incluso robados y tiene buen trato con los gamines de ese pauperizado sector de la ciudad que le proveen libros, pero que le roban maletines, cámaras fotográficas y filmadoras a sus clientes. No conserva ninguna de las publicaciones  que los propios autores afectuosamente se lo obsequian, con el pretexto que tiene que vender todo lo que le llega. Sin embargo conserva, muchas ideas del siglo pasado y le fascina los escritores conservadores.

Durante el primer capítulo un poeta surrealista se apodera de la historia mientras vive en el barrio El Picacho, en donde se producen aquelarres, orgías y pendejadas; en el segundo capítulo la presencia de un místico amigo del librero se posesiona del espacio y la atmósfera con fantasmas, espantos y posesos que dialogan en una finca de Copacabana; en el dilatado tercer capítulo el viejo librero le cuenta la vida y milagros de los poetas, cantautores, narradores y actrices que frecuentan la pequeña librería en el centro de la ciudad. El cuarto capítulo (también extenso) cuenta y narra el trasegar de algunos personajes estrambóticos del programa de radio que pasan a tener diálogo con el librero y el autor de la ampulosa narración en interminables charlas de café.

A ratos la obra recuerda la famosa novela de Mario Vargas Llosa, La Tía Julia y el escribidor, en donde un narrador de radionovelas enloquece contando historias; el viejo librero y director de un programa de radio, no enloquece, pero cae enfermo, e incluso es emasculado, como Pichula Cuéllar, personaje de Los cachorros, que pierde el pipí. Al final el viejo librero no muere, pero queda muy triste cuando el cuadro que le ha realizado una de las grandes promesas artísticas de la ciudad, lo retrata de pies a cabeza; pero el taller en donde ejecuta sus grandes obras maestras se incendia, el incendio empezó con el retrato del viejo librero.

¿Por qué Víctor Bustamante, se ha inspirado en un librero, camarada, socio y amigo? El viejo librero, es un personaje de su generación. Por lo cual el libro también es un homenaje al propio autor, a sus contemporáneos, conocidos, amigos, y enemigos; que son testigos de cómo la vida se va como el agua entre las manos, cómo transcurre el tiempo sin pena ni gloria sobre una generación de jóvenes que el otoño se le ha venido encima de la noche a la mañana sin clemencia.
Los personajes desafortunados se van acumulando y el autor y el Hamaquero siguen siendo amigos, socios, contertulios. Por esos recuerdos, años y momentos que juntos han padecido o vivido. La ciudad de Medellín se mueve a través de ellos desde sus barrios más pauperizados como El Picacho, hasta el abandonado y gris Prado Centro, Copacabana, las oscuras calles del viejo Medellín y la librería Este lugar de la noche, en donde todavía se pueden encontrar libros de Tomasín Bigotes, El Principito, La María y Cuentos morales para niños formales.

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*Mitómano es un adjetivo que refiere a lo perteneciente o relativo a la mitomanía. La mitomanía, por su parte, es un trastorno psicológico que consiste en mentir de manera compulsiva y patológica. El mitómano falsea la realidad para hacerla más soportable e incluso puede tener una imagen distorsionada de sí mismo, generalmente con delirio de grandeza (lo que produce una gran distancia con la imagen real).



SIN DECIR NADA / Darío Ruiz Gómez





SIN DECIR NADA

Darío Ruiz Gómez

No es un imbécil quien  adecua  sus palabras  a su inteligencia,  recuerda  Simone  de Beauvoir, por eso  un mal crónico en nuestra política es el  intento de  despistar al público recurriendo  a la ampulosidad verbal   tratando  de demostrar  inteligencia cuando en realidad se está encubriendo un notorio déficit  mental. Al preguntarle sobre el programa económico de su gobierno  el entonces  Presidente  Valencia respondió: “La vida es una copa para todos llena” Era la agonía del llamado “veintejulierismo” y  la entrada en escena de otras verborreas  como las de la extrema izquierda que  desde hace  sesenta  años – nada menos -  trata  de disimular su precariedad  intelectual recurriendo al más desgastado cliché : “combatir el imperialismo norteamericano” sin que  hayan  propuesto algo concreto sobre nuestra realidad.  Hoy,  como lo constatamos  cada día,  la llamada fábrica de mentiras  ha corrompido de tal manera el lenguaje de la comunicación que  la ciudadanía  consciente desconfía de  los  periódicos,  boicotea los  noticieros  de  t.v.  El sofisma  igualitarista  para el cual  “todo es cultura”  y que por lo tanto,  sin haber estudiado, cualquiera   es “culto” ha conducido a la banalización de la cultura  y de la democracia.  Señalaba un columnista español el caso de Jordi Pujol Soler  acusado de  blanqueo de capitales, fraude fiscal, etc   quien orondamente  acaba de publicar  un  texto “Sobre la honradez”  siguiendo  la práctica  tan extendida  del mentiroso compulsivo  tan en boga en la vida política   a través del lugar común: “Combatiré la corrupción”  para  desacreditar   la verdad  con la complicidad  con que  se borran  los  delitos  personales  a conveniencia y se elude la verdadera dimensión de los problemas nacionales.  Como ya ha señalado la opinión pública  el  llamado  programa de la alianza Fajardo-López  no es una demostración de conocimiento de  nuestra problemática, ni una propuesta de lo que debe ser la nueva izquierda  para edificar una democracia participativa sino un  patético  saludo a la verdad posmoderna, eludiendo la responsabilidad de adentrarse crítica y científicamente  en el desolado país  en que nos abandona  Santos.  ¿No es necesario explicitar de parte de Claudia López y de Fajardo  su defensa del  movimiento  gay, -entre otras cosas porque hay gay de derechas, pobres y ricos - como verdadera  afirmación del respeto a la pluralidad? Ser decente no es una definición  que  a priori se pueda arrogar  alguien para sí, lo que Jesús llamó “sepulcros blanqueados” sino una respuesta   ética  en cada situación  o sea condenando explícitamente  el  contratismo, los  sobrecostos  en las obras públicas, respetando  las veedurías ciudadanas,  la autonomía de la justicia, atacando  las alianzas entre criminalidad  y  finanzas,  en momentos en que la crisis  económica  nos ahoga  y  aumenta la miseria y  se empobrece la clase media.  

A César Gaviria agradecemos su grandeza de alma al salir del clóset y mostrarnos  públicamente  su marido  pero  ¿No es necesario legitimar en el lenguaje del ideario  liberal  el derecho inalienable  a esta pluralidad  sexual  mostrando su vigencia como derecho consagrado para cualquier  ciudadano  y no sólo para unos cuantos supuestos “elegidos sociales”? ¿No es necesario explicitar  la condena a la violencia contra las mujeres anónimas, la inaudita crueldad contra los niños? ¿Qué democracia podría nacer sin el rescate del campesino, del artesano, del minero,  sin la urgente  discusión  de la cuestión  territorial?  La tarea para permitir  una sociedad más incluyente  y para  rescatar la dimensión ética de la política  no puede  darse como  un  show  Pop tal como se está dando  en el cual  a su antojo  los políticos  termina por  transformarse  en clowns  de la farsa mediática. 

P.D. El país no puede perder la oportunidad  de  tener con Iván Duque  el Presidente esperado..

   

martes, 9 de enero de 2018

El manifiesto completo de las intelectuales francesas contra el #MeToo




El manifiesto completo de las intelectuales francesas contra el #MeToo


Un centenar de artistas y personalidades del mundo del entretenimiento en Francia realizó una dura crítica a la ola de denuncias en EEUU desde el escándalo Weinstein.

La actriz Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann y la ilustradora Stéphanie Blake son algunas de las intelectuales francesas más conocidas que firmaron la declaración contra el movimiento #MeToo, que se impulsó en EEUU para alentar a las víctimas de agresiones sexuales en Hollywood a que hagan sus denuncias contra los acosadores.
Este es el manifiesto completo:

La violación es un crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un crimen, ni la galantería es una agresión machista.

Como resultado del caso Weinstein, ha habido una conciencia legítima de la violencia sexual contra las mujeres, particularmente en el lugar de trabajo, donde algunos hombres abusan de su poder. Ella era necesaria. Pero esta liberación de la palabra se convierte hoy en su opuesto: ¡Nos ordenan hablar, a silenciar lo que enoja, y aquellos que se niegan a cumplir con tales órdenes se consideran traidoras, cómplices!

Pero es la característica del puritanismo tomar prestado, en nombre de un llamado bien general, los argumentos de la protección de las mujeres y su emancipación para vincularlas a un estado de víctimas eternas, pobres pequeñas cosas bajo la influencia de demoníacos machistas, como en los tiempos de la brujería.

Supresiones y acusaciones

De hecho, #metoo ha provocado en la prensa y en las redes sociales una campaña de denuncias públicas de personas que, sin tener la oportunidad de responder o defenderse, fueron puestas exactamente en el mismo nivel que los delincuentes sexuales. Esta justicia expedita ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su profesión, obligados a renunciar, etc.; mientras que ellos solo se equivocaron al tocar una rodilla, tratar de robar un beso, hablar sobre cosas "íntimas" en una cena de negocios, o enviar mensajes sexualmente explícitos a una mujer que no se sintió atraída por el otro.

Esta fiebre para enviar a los "cerdos" al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a empoderarse, en realidad sirve a los intereses de los enemigos de la libertad sexual, los extremistas religiosos, los peores reaccionarios y los que creen -en nombre de una concepción sustancial de la moralidad buena y victoriana- que las mujeres son seres "separados", niñas con una cara de adulto, que exigen protección.

Del otro lado, se convoca a los hombres a encontrar, en lo más profundo de su conciencia retrospectiva, un "comportamiento fuera de lugar" que podrían haber tenido hace diez, veinte o treinta años, y del cual deberían arrepentirse. La confesión pública, la incursión de fiscales autoproclamados en la esfera privada, que se instala como un clima de sociedad totalitaria.

La ola purificadora parece no conocer ningún límite. Allí, censuramos un desnudo de Egon Schiele en un póster; pedimos la eliminación de una pintura de Balthus de un museo con el argumento de que sería una apología de la pedofilia; en la confusión del hombre y la obra, pedimos la prohibición de la retrospectiva de Roman Polanski en la Cinémathèque (Cinemateca Francesa) y obtenemos la postergación de la muestra dedicada a Jean-Claude Brisseau. Una académica considera que la película de Michelangelo Antonioni Blow-Up es "misógina" e "inaceptable". A la luz de este revisionismo, ni John Ford (La prisionera del desierto) ni incluso Nicolas Poussin (El rapto de las sabinas) quedan a salvo.

Los editores ya piden que los personajes masculinos sean menos "sexistas", que hablemos de sexualidad y amor con menos desproporción, o que garanticemos que el "trauma experimentado por los personajes femeninos" sea ¡más obvio! ¡Al borde del ridículo, un proyecto de ley en Suecia quiere imponer un consentimiento explícitamente notificado a cualquier candidato para tener relaciones sexuales! En cualquier momento dos adultos que quieran dormir juntos consultarán primero en una "aplicación" de su teléfono un documento en el que estarán debidamente enumeradas las prácticas que aceptan y las que rechazan.

La libertad indispensable para ofender

El filósofo Ruwen Ogien defendió una libertad de ofensa indispensable para la creación artística. De la misma manera, defendemos una libertad para importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con el ataque sexual.

Sobre todo, somos conscientes de que la persona humana no es monolítica: una mujer puede, en el mismo día, dirigir un equipo profesional y disfrutar siendo el objeto sexual de un hombre, sin ser una puta ni una vil cómplice del patriarcado. Puede asegurarse de que su salario sea igual al de un hombre, pero no sentirse traumatizada para siempre por un manoseador en el metro, incluso si se considera un delito. Ella incluso puede considerarlo como la expresión de una gran miseria sexual, o como si no hubiera ocurrido.

Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio hacia los hombres y la sexualidad. Creemos que la libertad de decir no a una propuesta sexual no existe sin la libertad de importunar. Y consideramos que debemos saber cómo responder a esta libertad para importunar de otra manera que encerrándonos en el papel de la presa.

Para aquellas de nosotras que hemos elegido tener hijos, creemos que es mejor criar a nuestras hijas para que estén informadas y sean lo suficientemente conscientes como para vivir sin intimidación ni culpabilidad.


Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy difíciles que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua. Porque no somos reducibles a nuestro cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad que valoramos no está exenta de riesgos o responsabilidades.